Oh Señora mía y Madre mía, yo me ofrezco por completo a ti, y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón, en una palabra todo mi ser, ya que soy todo tuyo, Oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya.
Así sea.
Oración TODO
Padre, pon tu Espíritu sobre mí.
Aquí estoy, aquí me tienes.
Gracias por la vida.
Que la viva siendo todo yo,
todo libre, todo entregado.
Todo tú, todo dado, todo alegre.
Todo amante, todo amado,
todo arrodillado.
Todo hijo, todo hermano, todo padre.
Todo disfrutón, todo mariano,
todo por todos.
Que viva todo... con toda el alma.